Carboxiterapia

La terapia con Dióxido de carbono ó Carboxiterapia consiste en la aplicación del gas CO2 con fines médicos.  Es un “procedimiento médico”, mínimamente invasivo, seguro y con mínimos riesgos y complicaciones.  El proceso consiste en la aplicación de microinyecciones localizadas de CO2 mediante un equipo especialmente diseñado para este fin.  Dicho equipo se encarga de controlar la velocidad de flujo del gas (contenido en un tanque), la dosis administrada y el tiempo de inyección.  La introducción del CO2 se realiza por vía subcutánea, gracias a una fina aguja a la que llega el gas a través de un conducto flexible desde el equipo.

La aplicación de CO2 favorece la producción de antioxidantes naturales en nuestros tejidos, mejora la microcirculación y por tanto la oxigenación del tejido.  Otra de las indicaciones estrella es la celulitis y grasa localizada mejora por un lado, el aspecto de la piel al mejorar la microcirculación (se refiere a los vasos sanguíneos más pequeños como los capilares), mejora la flacidez con la producción de colágeno y elastina y tiene un efecto lipolítico, efecto estimulador de colágeno y por otro lado tiene un efecto antiinflamatorio muy interesante. También es utilizada para el tratamiento de  ojeras, mejorando la coloración y las bolsas.

Con la carboxiterapia corporal mejoramos también el tono de la piel, su calidad  de tal manera que se logra una piel más joven y tersa, ya que las toxinas desligadas  durante el proceso se eliminan a través del sistema linfático.

 

¿Para qué me sirve?

En la actualidad, la carboxiterapia es una de las mejores terapias para combatir la celulitis, el exceso de grasa en el cuerpo, rejuvenecimiento no ablativo tanto de cara, cuello escote, manos, la flacidez y el envejecimiento corporal y facial, estrías, cicatrices, secuelas de acné, ulceras varicosas,  atenuar estrías, papada, etc

 

Se puede usar en todo el cuerpo?

La Carboxiterapia también sirve para otras zonas donde hay grasa acumulada y muy especialmente para afirmar los brazos caídos, que cuesta tanto endurecerlos con ejercicio y no hay mucho que hacer realmente en esa zona. También se aplica en los muslos internos, espalda, caderas, abdomen y combinado con radiofrecuencia, o infrarrojos de excelentes resultados.

Es muy beneficiosa antes de los procedimientos quirúrgicos de estética, entre ellos la lipoescultura, pues estimula las células y facilita la remoción de la grasa al dejarla más blanda y además facilita la cicatrización”.

 

Como optimizar tu carboxiterapia:

Le recordamos unos puntos que debes tener en cuenta para tus sesiones de Carboxiterapia.

• La Carboxiterapia es una técnica que se asocia fabulosamente a otros tipos de tratamientos corporales pero no olvides que debe ser el último tratamiento que te realices en el día, es decir si tienes planeado para ese día tomar unos masajes o un sauna por ejemplo o tu sesión de Endermologie, planifícalo con tu Doctora pues cualquier tratamiento debe ser realizado antes de Carboxiterapia. Recuerda: Antes de Carboxiterapia, TODO, después de Carboxiterapia, NADA.

• Debes consumir de dos a tres litros de agua el día que te realices la sesión de Carboxiterapia y el día siguiente también, esto te ayudará a metabolizar más rápido y mejor el Gas, así como a mejorar tu circulación.

• No debes tomar baños de inmersión como en tinas, jacuzis o piscinas luego de tu sesión de Carboxiterapia, y tampoco Saunas.

• Algo muy importante que a veces se nos olvida es que está TERMINANTEMENTE PROHIBIDO FUMAR. Si fumas, no sólo no metabolizas bien el gas, sino que no obtendrás ningún beneficio, pues con la nicotina se hace más difícil eliminar el CO2 así como el intercambio de CO2 por Oxígeno, por lo que tu resultado final será CERO. Aquí debes tener presente que Carboxiterapia está contraindicada en personas con insuficiencia respiratoria y que el fumar crea a tu organismo una condición similar, por lo tanto, si fumas y no puedes dejarlo, no tomes las Sesiones de Carboxiterapia.

• Carboxiterapia es un tratamiento cuyo efecto benéfico no es eterno. Su beneficio te acompañará unos seis a ocho meses y está ligado al tipo de alimentación que lleves, a tu actividad física, comportamiento y hábitos saludables.